martes, 15 de abril de 2008

CAPÍTULO II

Cien Años de Presencia Evangélica en El Salvador

EL M O VI MIENTO PENTECOSTAL

Los inicios del Movimiento Pentecostal en El Salvador no son tan claros. El Rev. Lemuel C. Barnes, Superintendente de.la Convención Bautista del Norte para América Latina, en su visita a la región a fines de 1910 Y primeros meses de 1911, informó a sus superiores que había encontrado en nuestro país evangélicos pentecostales que hablaban en lenguas, lo cual era de gran preocupación para los misioneros no pentecostales.
Entre 1911 y 1916 hubo algunos destellos pentecostales. Por ejem­plo, se habla de un Misionero, el Rev. Bradley, de la Iglesia de Santidad, con sede en Nashville, Tennessee, Estados Unidos. Este misionero, muy amigo de Roberto H. Bender y Percy Chapman, realizó algunas tareas evangelísticas y pastoral es en las poblaciones de Juayúa y Ahuachapán, teniendo que retornar a su país en el año 1916.

Los Pentecostales Libres

El inicio formalmente reconocido de lo que sería el movimiento pentecostal y más tarde la denominación de las Asambleas de Dios, se produjo con la llegada del Rev. Federico Ernesto Mebius: de nacionalidad canadiense, en el año 1902. Mebius llegó a El Salvador junto con Bender en el regreso de uno de los viajes de éste último.

Mebius, después de un breve tiempo de estancia en El Salvador, decidió viajar a Bolivia, pero luego de encontrar gran hostilidad allá tomó la determinación de volver a El Salvador, para realizar en el país centroamericano su labor evangelizadora.

Federico Mebius comenzó por alquilar un local en Villa Delgado y con sus habilidades artísticas pintó un impresionante cuadro sobre la Segun­da Venida de Jesucristo y lo colocó en la parte exterior del local, para llamar la atención de las personas que pasaban por la calle, respondiendo él a las preguntas curiosas de la gente. Tres hermanos de la Misión Centroamericana, al visitar el local, se unieron a él y la obra empezó a prosperar.

1 GertrudeBell.” S alvador",Boletín 21, 1915,p.15.
2 Rafael Williams en su libro "Aventurando con el Evangelio en América Central". Publicado
en 1935. afirma que Mebius llegó a El Salvador en el año 1904. También H. S. Syverson. fundador de la Iglesia de Dios en nuestro país, afirmó según "Good News from El Salvador", de J.H. Ingrem. que Mebius estuvo en El Salvador en el año 1904.


Entre los primeros convertidos estuvieron Rodolfo Hurtado y Sotero Navas. Se cuenta que Navas recibió una noche el bautismo del Espíritu Santo mientras dormía y cuando despertó estaba hablando en lenguas. Hubo otras experiencias, como la de una hija de Rodolfo Hurtado, María Rodriga Hurtado, con quien Mebius contrajo matrimonio.

El hermano Mebius se trasladó poco tiempo después al Volcán de Santa Ana, donde inició una nueva obra, la cual se desarrolló con impresionante rapidez.

Entre los años de 1910 Y 1912 se puede decir que se produjo un avivamiento pentecostal. Fue en las Lomas de San Marcelino donde Mebius estableció una congregación, convertida en cuartel general desde donde se extendería el mensaje de la palabra de Dios a diferentes lugares de la zona occidental, especialmente en los Departamentos de Santa Ana y Sonsonate, donde se establecieron, en las áreas rurales sobre todo, numerosos campos blancos o sitios de predicación.

El hermano Sotero Navas, conocido como "Don Sotero" en las Lomas de San Marcelino, fue un hombre clave para la naciente obra, ya que él construyó en su propia finca un recinto que sirvió de Templo, en el que podían congregarse cientos de personas que llegaban desde distintos lugares de la región, con el fin de escuchar las predicaciones,

Las reuniones de las Lomas de San Marcelino, que a veces pasaban de 400 personas, eran verdaderas fiestas del espíritu. Se caracterizaban por el gozo colectivo y por un clima de fraternidad y amor cristiano. Había hospitalidad y alimentos para todos; había expresiones de compañeris­mo; se cantaban muchas alabanzas, con trío s y otros conjuntos musicales; se oraba con gran fervor y se estudiaba la palabra de Dios. Todo en un ambiente pentecostal.

El Rev. Federico Mebius comenzó a viajar por todo el país, predicando en campañas evangelísticas, en las que centenares de hombres y mujeres aceptaron al Señor Jesucristo como su Salvador. La obra pentecostal fue difundida con todas sus prácticas y se establecieron muchas congregaciones, aunque .sin mayor organización ni reglas de funcionamiento, a no ser la Biblia misma.

La primera congregación pentecostal que se ha reconocido como tal es la de las Lomas de San Marcelino. Más tarde se organizaron otras congregaciones rurales o semi-rurales en las poblaciones de El Congo, Armenia, Quezaltepeque y el Guayabo.'

1 Nuestra Historia, Enrique Barillas, Luz y Vida No.1, 1988, p. 21. Revista oficial de Las Asambleas de Dios.

Mebius hizo hincapié en la importancia de la santidad entre los pentecostales, tanto a nivel interno de su corazón como a nivel externo de su conducta y presentación. Por esa razón muchas mujeres, aunque no todas, se vestían con largos vestidos blancos y no usaban adornos ni cosméticos.

Sin tener mayor control ni organización las Iglesias pentecostales funcionaron como Iglesias independientes, como pentecostales libres. Muchas de ellas no tenían Pastor, eran conducidas por ancianos laicos, no practicaban la recolección del diezmo y no tenían programas organi­
Izados para sus cultos.

Varias de esas Iglesias pentecostales adoptaron por su propia cuenta, nombres tales como el de "Iglesia Apostólica", "Apóstoles y Profetas" y "Efesios 2:20"1

Por ejemplo, la Iglesia Evangélica Apostólica de La Palma 'Efesios 2:20',



LA OBRA AP O S T O L 1 C A ­

Inicio de la Obra

La obra apostólica tuvo sus orígenes con el ministerio del hermano Pilar Calderón, salvadoreño, quien aceptó al Señor Jesucristo en la ciudad de Guatemala en el año 1932, congregándose por algún tiempo en una Iglesia de la Misión Centroamericana del país guatemalteco.

Después de regresar a El Salvador el hermano Pilar, junto con su esposa Inés, guatemalteca, comenzó a predicar en el año 1936, con la misma fe y doctrina de la Misión Centroamericana, teniendo como primeros frutos de su Ministerio a los hermanos Lepoldo Mendoza y Jacobo Hernández y realizando los primeros bautismos en Soyapango, en el Caserío Agua Caliente.
El acto del bautismo practicado por el hermano Calderón fue publicado en el Diario Latino, periódico de propiedad de la familia Pinto. El hermano Hilario Navarro Castillo, casado con Juanita, una hija del Rev. Mebius, al conocer la noticia en dicho periódico, buscó al hermano Pilar y le compartió sus puntos de vista en cuanto a la obra del Espíritu Santo, basado en algunos pasajes de la Biblia, especialmente Joel 2:28 y el Capítulo 2 del Libro de Los Hechos. Como resultado de ello ambos empezaron a ministrar juntos la Palabra de Dios y se informa que un día el Hermano Pilar recibió el Bautismo del Espíritu Santo cuando se encontraba en medio de una milpa.

El cambio producido en la vida del hermano Pilar fue en verdad dramático e impresionante. Para comenzar, dejó las filas de la Misión Centroamericana, abrazando con gran entusiasmo y convicción la doctrina apostólica. Con el correr

de 105 años su trabajo y liderazgo fueron tan respetados que todas las iglesias que eran afines a nivel nacional le llegaron a reconocer como el "Anciano Calderón".

En sus comienzos 105 hermanos Pilar e Hilario aceptaron dirigir juntos la Congregación de Agua Caliente, a la que llamaron "Iglesia Apostólica Efesios 2:20". El Rev. Federico Mebius, suegro de Navarro, acompañó a éste en muchas ocasiones para auxiliar al hermano Pilar en las actividades del culto.

Debido a la falta de preparación homilética los hermanos que conducían el culto en ese entonces acostumbraban leer un capítulo de la Biblia, sobre cuyo contenido predicaban. Más tarde cambiaron la costumbre y enseñaban sobre el versículo o pasaje que aparecía al abrir al azar, aunque en forma solemne, la Palabra de Dios.

En cierta ocasión el hermano Pilar tomó la decisión de apartarse del hermano Navarro, debido a que éste cuando oficiaban la Cena del Señor quería realizar la ceremonia del lavamiento de pies, con lo cual Calderón no estuvo de acuerdo.

Como resultado de la diferencia de criterio entre ambos líderes, Navarro se trasladó al occidente del país, yendo a formar allá U[la nueva congregación. El hermano Pilar, por su parte, dejó la Iglesia del caserío de Agua Caliente y fue a fundar otra Iglesia, siempre con la línea apostólica, en el Barrio Lourdes de San Salvador, siendo apoyado por los hermanos Justiniano Ríos, Jacobo Hernández, Enríque Alvarez Cortez y Victor Crespín. Tiempo después el hermano Pilar organizó otra Iglesia en el Barrio Santa Anita de la capital.

El poder y la sabiduría recibidos por el hermano Pilar fueron evidentes en sus predicaciones y en todo su ministerio. Los relatos históricos informan que Dios se manifestó en su vida por medio de sanidades, visiones, sueños y revelaciones, siendo prosperado en todas las cuestiones relacionadas con el pastorado y el sacerdocio del culto eclesiástico. El hermano Pilar no sólo dirigía las reuniones de la Iglesia, sino que también administraba la Santa Cena y los Bautismos.
En aquel tiempo la presentación de niños ante la congregación se hacía a los 33 días de nacidos, si eran varones, y a los 66 días si eran niñas. La reconciliación de hermanos caídos de la Gracia no tenía validez y no se recogían diezmos y ofrendas en los servicios. Las hermanas desde un comienzo cubrían su cabeza y en los cultos no se permitía el uso de instrumentos musicales, práctica que con el tiempo fue cambiada en la liturgia apostólica.

Los obreros que servían en la Obra tenían que sufragar su propio sostenimiento económico trabajando como laicos; nadie podía ni debía recibir compensación monetaria o en especie, incluyendo alimentos, por sus servicios ministeriales, entendiendo que el único pago debía venir de Dios, el creador y dueño de todas las cosas.

En los templos, a los que se les llamaba Casas de Oración, había siempre al fondo un altar adornado con flores blancas, generalmente azucenas, con una pequeña mesa pintada de blanco al frente llamada "Ministerio", alrededor de la cual estaba colocadas siete sillas que ocupaban los Ancianos de la Iglesia.

En ese marco de cosas y con la multiplicación de siervos verdaderamente entregados al Señor, la Obra cobró gran fuerza, llegando a ser reconocida en todo el país como la Obra de los Apóstoles Libres.

LA OBRA APOSTOLlCA

Se Extiende la Obra

En este período la Obra Apostólica tuvo un impresionante desarrollo hasta llegar a la identificación plena de la mayoría de Iglesias como Iglesia Apóstoles y Profetas. .
De 1940 a 1980 se produjeron cambios en el estilo de trabajo de los Apóstoles y Profetas, al introducir éstos mecanismos administrativos y organizacionales similares a los de otras denominaciones, manteniendo su fidelidad a los principios doctrinarios que dieron orígen a la Obra Apostólica. Los cambios han dado como resultado un desplazamiento en casi toda la República, organizándose en Distritos que permiten el agrupamiento y supervisión de las Iglesias.

En este período también se afinaron muchas cuestiones relacionadas con la liturgia, se abrieron institutos bíblicos para la capacitación de los obreros y se adoptaron normas de procedimiento y otros aspectos legales para hacer efectivo el funcionamiento de la Obra y el comportamiento de las Iglesias y miembros afiliados.
. En enero de 1955 fueron aprobados en una Asamblea General los primeros Estatutos y Reglamentos de la Iglesia Evangélica de Apostóles y Profetas.

Las primeras 7 Iglesias fundadas en el país en la época apostólica fueron: En San Salvador, las Congregaciones de la Colonia San Antonio, Cuscatancingo y Barrio Lourdes; en Santiago Nonualco, Cantón San Sebastian; en la Unión, Agua Caliente y El Piche, y en San Migufill, la Iglesia de la Ciudad de San Miguel.
En el período de 1936 a 1944 se organizaron varias congregaciones, entre las que se pueden citar, además de las ya mencionadas, las siguientes: Cantón Amulunco, en Santiago Nonualco; Zacamil, en Mejicanos; La Cuchilla (Hacienda Santa Rosa), en Ciudad Arce; La Aldea, en Santa Ana, y San Martín, en Cuscatlán.

En 1945 se organizó la Iglesia en Juayúa, en el Barrio El Calvario, Departamento -de Sonsonate, siendo su primer pastor el hermano Marcelo Ramírez.

En el año 1948 se fundó la Congregación del cantón El Piche, en El Carmen, La Unión, la cual había sido un campo blanco de los bautistas, pero, cuando ellos dejaron de visitarlo, el hermano Cruz Montiel comenzó a predicar allí al pequeño grupo que se reunía en casa de José García dos veces por semana, el cual se convirtió en una obra apostólica.

En 1949 Sebastián Hernández, quien aceptó antes al Señor en las Asambleas de Dios, inició una Obra en el Cantón Los Mojones, de Santa Rosa de Lima, La Unión, y le dio a su templo el nombre de "Lirios del Campo". Varios hermanos llegaron a apoyar esa obra, la cual llegó a tener más de 25 campos blancos, transformándose varios de ellos en florecientes Iglesias.

En el año 1950 el hermano Cruz Montiel comenzó a predicar en la comunidad de Olomega, El Carmen, La Unión, y pronto formó una congregación en ese lugar, cuyo templo se denominó "El Resplandor de Dios"; su primer pastor fue el hermano Guillermo Jurado. Para la organización de esa obra fueron claves los esposos Carlos Ayala y Sebastiana Manda, quienes antes habían sido conocidos en la comarca como bautistas.

En el año 1953 la congregación de la Colonia San Antonio de San Salvador, con más de 200 miembros, formada mucho tiempo atrás, se dispersó por diferencias personales de los líderes. Un pequeño grupo de disidentes adquirió una pequeña propiedad en Cuscatancingo, donde fue a congregarse la mayoría de hermanos; otro grupo empezó a reunirse en casa de las hermanas López en el Barrio Lourdes de San Salvador, reforzando la congregación ya existente. El resto de hermanos se fueron a otras Iglesias.

El 5 de septiembre de 1953 el hermano Manuel Baires Mej ía, con el apoyo de la Iglesia Central de San Salvador, comenzó la obra en la ciudad de San Miguel, reuniéndose en la 21 Calle Poniente No. 4 de esa ciudad. A partir de entonces el hermano Mejía fue un hombre clave para la expansión de la obra en la zona oriental, sumándose más tarde a él Fidel Rufino Chicas, hermano que aceptó a Cristo en el primer culto de la naciente Iglesia de San Miguel.
Los hermanos Mejía y Chicas, con gran visión de Dios y soportando grandes sacrificios, realizaron la tarea evangelizadora fundando numerosos campos blancos, sobre todo rurales, en los Departamentos de San Miguel, La Unión, Morazán y Usulután.

La Iglesia de San Miguel adquirió el nombre de "Monte Hermón". Reconocía como sus fundadores a los hermanos Manuel Baires Mejía, Fidel Ferrufino Chicas y Santos Ouintanilla, y tenía como sus pastores, además del hermano Mej ía, a los hermanos Concepción Alfaro Lazo, Esaú García Bonilla, Fredy Alberto Benítez y Cruz Montiel.
El año 1954 fue de mucho fruto para la obra de los Apóstoles y Profetas. En enero de ese año se inició la Iglesia de Usulután, con el Templo Bethesda; fueron sus fundadores los hermanos ManuelB. Mejía, Fidel R. Chicas y Efraín A. Carranza, con el valioso apoyo del hermano

José Umaña Rubio y su familia. De esta Iglesia, que llegó a ser sede nacional por varios años, surgieron varias Iglesias importantes, entre ellas la de El Triunfo y Santiago de María, producto de la predicación del hermano Efraín Carranza y otros hermanos.

En ese mismo año comenzaron a predicar los hermanos Mejía y Chicas en el Divisadero, Morazán, en casa del hermano Victoriano Pavón, y fundaron el Templo "Casa de Dios y Puerta del Cielo".'

Entre 1954 Y 1960 se organizaron muchas otras congregaciones, entre las que se pueden citar la Iglesia de ajuste, en Usulután; la de Nueva Esparta, en La Unión, con su templo "Rosa de Sarón"; la del Cantón El Niño, en el Departamento de San Miguel; la del Cantón El Castaño, de San Pedro Chirilagua, en el mismo Departamento de San Miguel, con su templo "El Sol de Justicia"; la del Cantón El Tablón, de Sociedad, Morazán, fundada por el hermano Juvencio Cruz; la de Corinto, Morazán, y la del Cantón Los Toriles, de Santa Rosa de Lima, La Unión. Cabe destacar que en la mayoría de esas Iglesias fue evidente el trabajo misionero de los hermanos Manuel B. Mejía y Fidel R. Chicas, con la colaboración decidida de numerosos hermanos que entregaron su tiempo y su vida al Señor.

Apóstoles y Profetas se legaliza

En esos días se fundó un campo blanco en el Cantón La Comidera, jurisdicción de Delicias de Concepción, Departamento de Morazán, gracias al trabajo de los hermanos Manuel Mejía y Fidel Chicas, quienes fueron objeto de una fuerte oposición en las zonas que visitaban, hasta el punto que les exigieron documentos legales para poder actuar. Los hermanos se trasladaron a la capital para plantear el problema al Rev. Pilar Calderón.

También se había producido en ese tiempo un conflicto en El Carmen, La Unión, por la disputa de un terreno entre los miembros de la Congregación de El Piche y los hermanos de Salalagua, al grado que el ejército cerró la Iglesia, al no poder presentar documentos legales los pastores.

Buscando una solución al problema de la falta de legalidad ei Anciano Calderón contactó a José Antonio Martí nez, hermano que pertenecía a las filas apostólicas desde hacía varios años. Martínez informó que la Iglesia Profética de El Congo había sido autorizada con la calidad de persona jurídica bajo el nombre de Apóstoles y Profetas. Fue así como se activó esa cobertura legal ante el Ministerio del Interior, recibiendo en junio de 1955 la aprobación de dicho Ministerio, con la Personería Jurídica de Apóstoles y Profetas de El Congo.